SOLANAS Y LELL: CHARLA DE LUJO RECORDANDO EL 78

Hubo emoción, recuerdos, risas en cada anécdota. Todo esto se reflejó en la charla que La Fiesta del Fútbol mantuvo éste jueves con dos de las glorias Rojinegras que coronaron campeón a Patronato en el Regional de 1978.

Uno defensor, el otro delantero. Uno de ellos portando un apellido emblema dentro del club; el otro protagonista, uno de los temibles y decisivos goleadores que tuvo aquel elenco que condujo en forma invicta en todo el torneo don Ángel Omarini.

Rafael Lell y Julio Solanas compartieron una charla donde no faltó tampoco ese momento de emoción y nostalgia cuando ambos coincidieron en recordar "a los muchachos que hoy no están físicamente, pero que están siempre presentes en todo el grupo".

Y esas sensaciones surgen porque "es un grupo fantástico, nos comunicamos en forma permanente", dijo Julio Solanas; y cuya definición respaldó El Hijo Lell: "Siempre estamos juntándonos, salvo en estos tiempos donde no se puede pero siempre estamos juntos", remarcó

Se percibe que se les infla el pecho de orgullo cuando pasa el tiempo y el hincha -como sucedió con la gran cantidad de mensajes que llegaron a La Fiesta del Fútbol- les reconoce esa gesta futbolística conquistada en el Regional. "Patronato es una marca en todo el país; tiene un presente maravilloso y sentimos que lo logrado en el 78 fue sembrar ése granito para contribuir a éste momento fantástico el club", indicó quién fue uno de los artilleros del equipo en la campaña.

"Es un momento que no se olvida en la vida; más de uno quisiera estar en el lugar nuestro. por lo que se consiguió con Patronato Fue un grupo de excelentes jugadores y personas; y por eso se consiguió lo que se logró", dijo el Hijo, el dueño del lateral.

 

Hace un año, y siempre juntos: Vicente, Ibarra, García y Solanas.

Y así se transitaron miles de recuerdo. Coincidieron en que la serie más complicada camino al ascenso al Nacional del 78 "fue la de que jugamos ante Matienzo de Goya", dijo Rafael Lell; y Julio Solanas no dudó en admitir: "Fue muy brava, terminamos con dos jugadores menos por dos expulsiones injustas; parecía que había una mano negra", recordó.

Valoraron y no dejaron de reconocer el gran apoyo de la gente en todo el torneo; pero por sobre todo, la movilización que se generó a Formosa. "Hubo gente que hasta en un Citroen se fue; un montón de colectivos que viajaron. ver la tribuna visitante repleta en Formosa fue increíble", recalcaron.

En otro punto de la charla, Julio Solanas elogió a dos de sus compañeros. "Rafael era un cuatro que no le envidiaba nada a jugadores como Pernía; siempre lo sostuve. Como tampoco tengo dudas que Nicky Díaz era superior a Housseman.

Lell, familia Rojinegra: Rafael con su hermano Hugo.

LA GRAN CÁBALA: EL ACORDEÓN DE VICENTE

En una charla extensa y llena de recuerdos, no faltó una de las grandes anécdotas: la cábala del plantel, el acordeón de Eduardo Vicente.

"Eduardo toca el acordeón. En todos los partidos él tocaba la acordeón hasta la entrada del vestuario y todos cantábamos alrededor de él". Y Rafael Lell añadió: "Salíamos de la concentración y nos olvidábamos del partido hasta que llegábamos al estadio".

 

 

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